• Por encima de las imágenes, nos interesan las emociones.

Breve crónica de Una imagen por ellos

Breve crónica de Una imagen por ellos

El de ayer fue un día intenso y especial. Como ya sabéis, estuvimos en Una imagen por ellos, un evento que debería repetirse de cuando en cuando. Tuvimos la ocasión de aprender de auténticos maestros de la imagen, admirar obras de arte y afianzar algunas valiosas lecciones de marketing específico.

A pesar de que llegamos temprano, prácticamente no quedaba sitio para aparcar (o fuimos muy torpes y no vimos más allá de lo evidente :). Temíamos que la acreditación sería pesada y lenta, como suele suceder en eventos multitudinarios, pero contra todo pronóstico, fue tremendamente ágil. No había ni un voluntario sin una sonrisa de oreja a oreja. Incluso los que estaban al raso, pese al frío que nos acompañó durante toda la mañana y el mediodía, estaban de buen humor. Porque si hubo algo que todos sentimos de manera constante y palpable, hasta el tuétano, fue un frío implacable y riguroso. De hecho, es una de las pocas veces que el frío tomó una dimensión auditiva: cada tres o cuatro minutos, se oía: “¡Qué frío!” Y el que lo escuchaba, asentía frotándose las manos o los muslos.

La presentación corrió a cargo de Paco Gallego, que fue conciso en todas sus intervenciones y supo capear las variaciones del guión con bastante habilidad.

La primera ponencia, la de Fran Russo, había quedado cancelada por motivos muy felices, y es que de un momento a otro, Fran va a ser papá de una pequeñaja llamada Malena. Allí se dijo que ya había nacido, pero al final del día quedó desmentido. Mientras escribimos estas líneas, es posible que todo esto haya quedado nuevamente obsoleto, así que para más información, os remitimos al perfil de Facebook de Fran. Si hay que reprocharle algo a este hombre no es, por motivos obvios, su ausencia, sino que esa madrugada estuviera grabando su ponencia para enviarla a la organización en lugar de descansar para lo que se le viene encima. ¡Así que muchas gracias por compartirla con todos, artista!

Es curioso lo poco que conoce uno a las personas por mucho interés que le susciten. Lo cierto es que nos gusta mucho el trabajo de Ana Cruz, pero probablemente por deformación profesional, conocemos mucho más su faceta de bodas que sus trabajos de fotografía infantil. Además, nunca deja de sorprender que una persona tan menuda tenga un espíritu tan inmenso. Nos atrevemos a decir que su presentación no dejó indiferente a nadie, no tanto por una cuestión de calidad técnica o de estilo, como por las emociones que logró suscitar. Ana también compartió con todos los asistentes un hermoso proyecto, Almas Especiales, al que deseamos toda la suerte del mundo y que también os invitamos a conocer.

Elocuente y de discurso ágil y ameno, el señor Malayerba, es decir Luis Masyebra, nos obsequió con 45 minutos de marketing para fotógrafos, con algunos consejos más que útiles. Para asombro de muchos, no usó ni una sola fotografía (ni suya ni ajena) para acompañar su intervención. Y eso que el trabajo de Luis, en lo que a fotografía de boda se refiere, no se puede pasar por alto.

El siguiente turno fue para un azorado Fran Montoro, que sufrió una indisposición que dejó a medias su ponencia. Sabemos que todo quedó en un susto, pero le mandamos un fuerte abrazo por el mal rato. Hasta donde tuvo ocasión de hablar, transmitió una interesante reflexión sobre ética profesional y logró hacer vibrar el sentimiento de más de uno con sus espectaculares vídeos. Se nota la mano del cineasta detrás de esas tomas.

Aitor Lara tomó el relevo de Montoro. Con un tono mucho más sosegado y bohemio, nos trasladó a un mundo atemporal, exótico, caótico a veces. Un mundo de blancos y negros con infinitas gradaciones de gris, donde cualquier valoración o prejuicio queda cuestionado por la solidez de sus imágenes. Suponemos que Aitor tiene que comer, pero su trabajo nos aleja de lo comercial y sugiere la imagen de un reportero ajeno al paso del tiempo, preocupado por la estética y no por los últimos avances en sensores CCD.

Rogelio Romero compartió sus experiencias con ese mundo mágico del laboratorio, de la edición artesanal de los negativos que a muchos, por edad, se nos escapan. Para nosotros, la parte más destacable de su exposición fue su narración en primera persona del intenso trabajo desarrollado en los comedores sociales, la cual provocó una cerrada ovación del público.

Ameno y cercano como siempre, Francis Guerrero exprimió sus 45 minutos para transmitir técnicas de flash, cámara, psicología del reportaje, postproducción y marketing, todo ello sin cansar ni resultar excesivo. Todo lo contrario, Francis tiene la habilidad de dejar siempre con ganas de más, con ese hambre del que hablaba Masyebra. Aunque se le fue un poco el tiempo, nadie le hubiera perdonado que dejara a medias esa magistral demostración de la alinación de capas en Photoshop. Nos sorprendió, eso sí, que dejara de lado el mundo de la moda y el boudoir, donde, en nuestra modesta opinión, tiene un sello inconfundible.

Justo antes de que saltara a escena Alejandro Mármol, Andrés Parro, fundador de UnionWep, aprovechó para animarnos, entre risas y divertidas anécdotas, a ser más emprendedores. A ver si tus palabras calan hondo, Andrés, que buena falta nos hace.

Y como broche del evento, Alejandro Mármol, que hizo un breve resumen de su estilo y su forma de trabajar, pero que dedicó gran parte de su intervención a una larga lista de agradecimientos que, sin embargo, sólo da una leve idea de la dimensión humana que hay tras Una imagen por ellos. 11.000 kg de comida recogidos. Una organización impecable a pesar de los cambios de agenda. Un sinfín de voluntarios trabajando codo con codo y sin descanso.

Y hasta aquí podemos leer, porque lamentablemente tuvimos que irnos en ese momento. No sabemos si después sucedió algo más o se clausuró el acto, pero nosotros lo disfrutamos de principio a fin, sobre todo porque había un objetivo muy claro y especialmente hermoso.