Nuestra mayor recompensa es llegar al corazón de las personas.

Nosotros

FILHIN es un equipo de apasionados por la fotografía y el cine con más de 15 años de experiencia. Además, somos pareja desde 2003, por lo que nos compenetramos a la perfección en todo lo que hacemos. Nuestra manera de entender un reportaje es muy personal. No hacemos fotos ni filmamos vídeo: contamos historias y capturamos emociones.

¿Y cuál es la diferencia?, te estarás preguntando. Para hacer fotos o vídeo basta una cámara y más o menos pericia. Para contar una historia con imágenes, hace falta entender a las personas que la protagonizan, estar atento en todo momento y captar lo que otros no ven. Así, cuando estés delante de esas escenas, podrás recordar todo lo que sucedió, cada detalle, cada emoción, cada momento irrepetible.

Nuestra filosofía

Nuestra filosofía se puede resumir en una frase que trasciende modas y estilos: nos gustan las cosas bien hechas. Buscamos la perfección en cada imagen que creamos, y sobre todo, intentamos siempre que quedéis no ya satisfechos, sino impresionados. Para nosotros, lo más importante es entregaros un recuerdo vivo hecho de imágenes, y en eso ponemos todo nuestro empeño, nuestro conocimiento y nuestra dedicación.

Te recomendamos que leas estos posts acerca de nuestros valores diferenciales:

Historias personales

Nosotros

Una gran parte de nuestra trayectoria como fotógrafos se ha enfocado en otros campos, de los que hemos adquirido una gran experiencia, visión y recursos que ahora aplicamos, sobre todo, a las bodas. Nunca hemos abandonado del todo el gusto por llevar a cabo otro tipo de proyectos, en los que podemos potenciar nuestra faceta más íntima. Te invitamos a conocer algunas de nuestras historias personales.

Menciones

Hemos sido seleccionados dos veces por Zankyou entre los 10 y 12 mejores fotógrafos de bodas de Sevilla. Además, formamos parte de Spain4Weddings, un exclusivo portal de bodas orientado a parejas extranjeras que se casan en España.

NosotrosNosotros

 

Quiénes somos

Isa

Nosotros

Cuando mi hermano hizo su Primera Comunión, le regalaron una cámara de Indiana Jones. En parte porque siempre he sido algo aventurera, y en parte por mi precocidad para casi todo, desde que la vi quise una para dejar constancia de mi mundo a mi manera. Por suerte, poco después me premiaron con una cámara compacta de aquellas que nunca se rompían, y empecé a experimentar, a equivocarme y a divertirme. Esa decisión me ha ido llevando hasta donde estoy ahora, y aunque no ha sido un camino fácil, me ha dado muchas alegrías y me ha permitido conocer a personas maravillosas.

Debo confesar que soy una persona tímida en lo que se refiere a ponerme delante del objetivo, así que intento que la gente a la que fotografío se sienta cómoda para conseguir resultados naturales. Es imposible reflejar el verdadero carácter de una persona si no consigues que se olvide de la cámara.

Por lo demás, soy una persona normal. Me gusta cocinar, leer, los DIY, el cine en blanco y negro y los días de lluvia con sofá y manta.

Edu

Nosotros

La fotografía me llamó la atención desde muy pequeño. Recuerdo a mi padre haciéndonos retratos con su Minolta XD-7, sus objetivos y los filtros de colores. Cuando el carrete se terminaba, lo rebobinaba y lo sacaba con cuidado para que no se velara. Tras un mágico proceso llamado revelado, aparecían, congeladas y silenciosas, aquellas escenas que habíamos vivido con jaleo y movimiento. Allí quedaban, normalmente en un papel grueso y mate, bastante rugoso, para aguantar estoicamente el paso de los años. Ahora es fácil volver a todas esas imágenes y evocar las historias que las originaron, las personas que participaron. Es fácil advertir la importancia de conservar buenos recuerdos de tiempos que nunca volverán.

Eso es lo que busco cuando hago un reportaje: recuerdos que cuenten historias auténticas y perduren para siempre.

Supongo que mi faceta como escritor también influye en cómo veo el mundo y en cómo percibo el arte. En la mayoría de mis historias me limito a ser testigo de lo que sucede, a no intervenir porque sé que voy a descubrir algo mucho más hermoso que lo que yo mismo podría aportar.